Leyendo la Biblia juntos

“A Timoteo, verdadero hijo en la fe: Gracia, misericordia y paz, de Dios nuestro Padre y de Cristo Jesús nuestro Señor” (v.2). Esta no es la forma tradicional en la que Pablo iniciaba sus cartas. Lo hacía con una declaración de que es sólo por la obra de la gracia de Cristo que se puede vivir y lograr lo que Dios nos pide.
 
En el versículo 3, Pablo recuerda a Timoteo por qué fue que le pidió que se quedara en Éfeso. Éfeso era una ciudad comercial, cuya cultura estaba conformada por la religión pagana, “Diana,” y la cultura Griega. Algunos creyentes Judíos ahí, insistían en la enseñanza de los requisitos legalistas de la ley con la que habían crecido. Tal vez algunos de ellos podrían haber rastreado su genealogía, que se remontaba a David o al sumo sacerdote Josué, y reclamar la autoridad de enseñar lo que se les había dado. Las disputas, falsas doctrinas y habladurías, estaban perjudicando a la iglesia. Timoteo fue para enseñar la palabra y entrenar a otros a hacer lo mismo.
 
El propósito de este mandamiento es el amor nacido de un corazón puro. Los comportamientos mencionados en los versículos 9 y 10, que son condenados por la ley, por lo tanto son condenados por “el evangelio de la gloria.” “Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero” (v.15).
 
Pablo nunca pudo superar la maravilla de su salvación. Siempre pensaba y decía cosas como: “¿Cuán amante es Jesucristo. Yo  buscaba matar a los que creían en Él, y Él trabajó para salvarme. Yo necesitaba misericordia, y obtuve misericordia. ¿Crees que Dios no te quiere en Su reino? ¡Por supuesto que sí te quiere en Su reino! Mi experiencia demuestra lo mucho que te quiere.
 
La conversión de Pablo, su ministerio incansable y todos sus escritos, no fueron para traer honor para él mismo. “Por tanto, al Rey de los siglos, inmortal, invisible, al único y sabio Dios, sea honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén.” (v.17). ¿Cómo no poder alabar y agradecer a Dios por Su obra de gracia en nuestras vidas? Hagamos nuestra la invitación: “Te encargo, para que conforme a las profecías que se hicieron antes en cuanto a ti, milites por ellas la buena milicia” (v.18).
 



David Manzano, Pastor Jubilado
Miembro de la Asociación de Obreros Jubilados
Collegedale, Tennessee, Estados Unidos.